Análisis: Deiland

¿Alguna vez has querido jugar a un videojuego protagonizado por el famoso personaje literario Principito de la novela homónima El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry? Pues con Deiland estás más cerca de cumplir tu propósito.

Desarrollo: Chibig
Plataforma: Ps4 / Pc
Precio: 14,99 €
Textos: Español

En este juego, desarrollado por el estudio valenciano Chibig, controlaremos a Arco, un joven que un día despierta en un diminuto planeta y decide quedarse allí a vivir, intentando solucionar los problemas de los personajes pintorescos que le visitan. A primera vista, Deiland enamora. Tiene un diseño de personajes sublime y un apartado técnico que llama mucho la atención por su colorido y su sencillez. Todo esto acompañado de una música preciosa con la que es tremendamente fácil acceder a ese mundo onírico, y que tan bien se acopla mientras juegas.

La dinámica del juego es muy sencilla: nos encontramos ante una aventura basada principalmente en la gestión de recursos, subida de nivel de nuestro personaje y cumplimiento de requisitos para completar las misiones que los visitantes del planeta van solicitando. Al principio es posible sentirte un poco abrumado, porque el juego no dispone de ningún tipo de tutorial que diga cómo debes jugar. Esto hará que el jugador se vea obligado a adaptarse e ir descubriendo por él mismo todos los secretos que esconde, creando una atmósfera que, sin darte apenas cuenta, te va atrapando más y más.

Deiland, conforme vayas jugando, será más difícil, puesto que cada vez se irán exigiendo materiales más inaccesibles (algunos que, por ejemplo, solo vende un personaje determinado que te visita o que solo se obtiene de un enemigo que aparece de uvas a peras) o incluso algunos que no sabías de su existencia. Esta situación crea a veces que el ritmo del juego decaiga bastante, debido a la poca información que se proporciona de ello. Este detalle puede hacer que la historia de ARCO quede relegada a un segundo plano, pues el hastío que produce intentar cumplir todos los recados va in crecendo.

A nivel jugable el juego es muy simple. Adaptado a un público más bien joven, con el cuadrado seleccionamos la herramienta que queremos utilizar y con el botón X llevamos la acción a cabo, por lo que no resulta nada complicado. Este hecho hace que, por ejemplo, las batallas sean excesivamente fáciles y nada desafiantes, conviertiéndose en uno de los puntos más flojos del juego con diferencia. Otra parte importante que hay que destacar es la existencia de algunos pequeños bugs que pueden entorpecerte la misión, como quedarse atascado en algún punto o que los personajes tengan doble personalidad y hablen como si fuera otro, o que empieces a picar piedra y que el contador no pare de subir, pero nada grave.

Para concluir, cabe destacar el trabajazo que ha hecho el estudio Chibig creando un mundo con personalidad propia y que hace que se nos pasen las horas rapidísimo jugando con Arco. Puede que el juego tenga alguna pequeña carencia, pero os aseguro que todo lo bueno que tiene os hará olvidarlo, porque lo compensa con creces. Hablamos de un juego apto para todo el mundo, de adquisición obligada para todos aquellos más jóvenes que quieran iniciarse en este tipo de juego.

Solo os diré: «compradlo sin pensar».

Rafael García Vacas

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