Análisis: Dragon Quest XI

Por fin llega a nuestras consolas una nueva entrega de la exitosa saga de rol japonés Dragon Quest. Un JRPG por turnos de los que se echaban de menos.

Desde pequeño siempre he sido un fan de la saga Dragon Quest. Empecé viendo la serie y, poco a poco, fui jugando entrega tras entrega a todos los juegos de la saga. Siempre me gustó su música, el diseño artístico y, sobre todo, los personajes que creaban en cada juego.

Me ha dado mucha pena que en España y Europa esta saga no tenga un peso importante en nuestras consolas, ya que en Japón es un verdadero fenómeno. Pensaba que ya nunca iba encontrar una entrega que llegara aquí y que se le diera la importancia que tiene. Pero por fin, en el mes de septiembre de 2018, se hizo la magia y llegó a nosotros el que considero el mejor juego de la saga, Dragon Quest XI.

Uno de los factores que más me gusta del juego es que vuelven a los orígenes de los J-RPGs, con mucha exploración, horas de juego, combates por turnos, una historia muy interesante, gran interacción con los NPC y la creación de un mundo repleto de secretos por descubrir, pero adaptándolo a las mecánicas jugables del 2018.

Pero antes de entrar en materia como tal, os explicaremos la historia.

 

Historia

El jugador encarnará a un joven aventurero que resulta ser el luminario destinado a salvar al mundo de la oscuridad. A pesar de que esta premisa no es muy original, el juego nos llevará a un sinfín de situaciones distintas que seguro no os dejará indiferentes. Además, ¡conoceréis personajes muy carismáticos diseñados por el gran Akira Toriyama! Una vez más, Square Enix ha creado magia.

Llevo ya muchas horas jugando y lo que me viene a la mente cuando pienso en él es que estamos ante una AVENTURA sin límites.

 

Arte y mecánicas

El juego cuenta con un diseño artístico brutal, y es capaz de transportarnos a una gran cantidad de escenarios distintos, todos poblados por sus monstruos característicos. Además, los ciclos de noche y día están muy bien implementados y dependiendo de la hora dentro del juego aparecerá un tipo de bichos u otro. Otro factor que hay que destacar es que el juego tiene escenarios inmensos, contando con ciudades muy cuidadas hasta el más mínimo detalle y entornos naturales gigantes que os harán querer encontrar hasta el más mínimo secreto.

Uno de los puntos que para mí son más importantes en el género son las batallas y el modo de progresión de los personajes. Este juego ha sabido mantener los elementos más característicos de la saga, pero dándole una vuelta para hacerlos más interesantes.

 

 

Mientras vayamos por el mundo nosotros tendremos el poder de decidir si queremos o no enfrentarnos a los enemigos, los cuales se acercarán a atacarte, si tu nivel no es el suficiente, o huirán despavoridos en caso de estar demasiado entrenado. De este modo se acaba con esas batallas aleatorias que algunas veces vuelven loco, sobre todo en los momentos en los que querrías encontrar un punto de guardado para irte a descansar. Otro punto que, la verdad, no me ha convencido demasiado, es que los personajes puedan moverse a la hora del combate para huir o pillar por la espalda a algún enemigo. Y, por último, un sistema de habilidades a través de puntos que hará que puedas personalizar el estilo de lucha de cada personaje controlable. Destaca también el hecho de que cada personaje sea capaz de llevar varias armas distintas, por lo que en ese aspecto es todavía más personalizable. Eso sin contar con la gran cantidad de trajes que tienen a lo largo de la aventura, que, por cierto, ¡me flipan!

Un añadido que también se ha introducido es la Inspiración en los personajes, lo que les permitirá atacar con más fuerza y que, además, si se juntan con otros personajes en el mismo modo, les permitirá hacer unos ataques especiales que darán ventaja en las peleas. Este factor me ha encantado, ya que todos los personajes disponen de varios ataques de este estilo, y encima tienen unas animaciones muy curradas. Un punto que me ha parecido un poco raro es que el juego no tenga una dificultad demasiado elevada, convirtiéndolo en uno de los Dragon Quest más fáciles.

 

 

Otro elemento que han introducido en el juego es la forja fantástica, la cual nos permitirá crear o mejorar objetos cuya receta hayamos descubierto previamente. Funcionará a través de un minijuego bastante curioso en el que, con unos buenos martillazos, obtendremos el objeto deseado.

Ya que nos ponemos a hablar de minijuegos, éste tiene bastantes a lo largo de la aventura. No os diremos qué son para que os sorprendan, algunos os gustarán más que otros, pero seguro que no os defraudan. Eso sí, las misiones secundarias del juego son bastante repetitivas y con mecánicas bastante aburridas, pero, si sois de esos jugadores completistas, os tocara hacerlas, aunque no os gusten.

Localización

Para ir terminando, el juego presenta voces en inglés y una perfectísima traducción al español. De verdad, me encanta cuando a los traductores se les da rienda suelta y localizan el juego de una manera sobresaliente. Gracias a Koch Media por la distrubución y por la promo, la cual incluía un manga basado en la historia del juego. Son de esos detalles que se agradecen mucho.

Conclusión

Hacía tiempo que no disfrutaba de un J-RPG de los de toda la vida, y es por ello por lo que me alegra deciros que, si os gusta este tipo de juegos, debéis comprar Dragon Quest XI sin dudar. Si sois unas fans en la saga o incluso si estáis empezando en esto de los juegos de rol, es una compra más que recomendada.

Por Rafa García.

 

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